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jueves, 28 de agosto de 2014

LAS PARÁBOLAS SOCIALES

PARÁBOLAS SOCIALES

ENSEÑANZA SOCIAL:

-Mt, 18, 21-35: A todos nos gusta ser perdonados.Perdonar implica olvidar por completo la ofensa, seguir como si realmente nada hubiese pasado. Pero la realidad nos dice otra cosa, nos cuesta perdonar, nos cuesta pedir perdón y aceptar nuestros errores. Deberíamos caer en la cuenta de  que perdonar es un gran gesto de amor porque implica olvidar desde la mente y desde el  corazón.

-Mt, 13, 31-33: Un semilla de mostaza es muy pequeña, pero cuando crece se forma un arbusto demasiado grande, igual que la levadura esta no se ve, pero gracias a ella la masa puede subir, lo que trataba de hacernos entender Jesús con estas parábolas era que la vida de la gracia no se ve exteriormente, pero si dejamos que entre a nuestro corazón, la gracia divina va haciendo fructificar la semilla y convierte a las personas de pecadores en santas

-Mt 25 31-36: Nosotros conoceremos el sentido último de toda la obra de la creación y de toda la economía de la salvación, y comprenderemos los caminos admirables por los que su Providencia habrá conducido todas las cosas a su fin último. El juicio final revelará que la justicia de Dios triunfa de todas las injusticias cometidas por sus criaturas y que su amor es más fuerte que la muerte.

-lc 10 25-37: No podemos ser indiferentes. Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer, pero preferimos pasar de largo.Nada es más importante que aliviar el dolor del que sufre, atender al desvalido, al indefenso. Eso es lo que tenemos que hacer y nosotros lo sabemos muy bien: “Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.”

LA PARÁBOLA DEL HIJO PRODIGO

EL HIJO PRODIGO


ESTA DICE ASÍ:
Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos vino a su padre y le dijo que quería su herencia para disfrutar antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo y dividió sus riquezas entre los dos hijos. El hijo menor tomo su mitad y se fue de la casa. Pronto gasto todos sus bienes en una vida desenfrenada. Se vio sin nada así que el joven buscó trabajo cuidando cerdos en un campo. Tenía tanta hambre que deseo comer de la comida que les daban a los cerdos. Fue en ese punto, uno bastante bajo para el, que pensó: "En la casa de mi padre, aun los sirvientes tienen que comer. ¡Aquí estoy yo sucio y envuelto con los cerdos!" En ese instante decidió regresar a su casa con la esperanza de que su padre no lo negara y lo aceptara por lo menos como un sirviente.
Cuando el joven estaba cerca de su casa, su padre lo vio de lejos y corrió hacia él y lo abrazo. Avergonzado, el hijo dijo "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti Perdóname. No merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre, tan contento de que su hijo regreso, mando a que sus siervos vistieran a su hijo con la mejor ropa, las mejores joyas y le tiraran un gran banquete. Cuando el hijo mayor escucho los ruidos de la fiesta, fue a donde su padre y se quejo. Le dijo "Padre, yo he sido fiel a ti, nunca te he fallado y en cambio nunca me has dado ni un cabrito para yo festejar con mis amigos." El padre, simpatizando con su hijo mayor y al mismo tiempo con el corazón lleno de gozo por el menor, dijo: "Hijo, todo lo mio es tuyo pero hoy celebramos porque tu hermano estaba muerto pero hoy vive, estaba perdido pero ya lo hemos encontrado."
REFLEXIÓN: POR LAURA VARGAS
Esta parábola nos muestra dos actitudes diferentes, una la del hijo menor y otra la del hijo mayor, el fin de esta era mostrarnos que actitud tenemos si la del hijo menor o la del mayor.
Por un lado el hijo menor tuvo una actitud rebelde, el quería ser autónomo y al recibir su herencia quería irse de su casa y vivir su vida como quería, de esta forma lo hace pero al final pierde todo porque no pensó y gasto de forma desenfrenada su herencia. Así que vive un experiencia bastante dura y donde cae en un punto bastante bajo para el. Después de esto decide volver junto a su padre y pedirle disculpas muy arrepentido y fue disculpado.
Por otro lado la actitud del hijo mayor es de fidelidad, pero aun así la actitud que adopto cuando volvió su hermano arrepentido fue egoísta y solo lo juzgo y eso pasa hasta en nuestra propia iglesia, podemos ser muy debotos a Dios y fieles a el, pero nuestra actitud con las otras personas sean, marginados, pecadores o hacia el pobre, es muy contraria a la actitud de Dios hacia ellos.